Tres niveles de intervención definidos por el uso del coche: iniciación, uso frecuente en circuito y competición regular. Cada programa incluye diagnosis previa, ajustes documentados y seguimiento posterior.
Proceso de trabajo en el taller
Cada preparación sigue un recorrido definido para que sepas en qué punto está tu coche y qué toca después. Así organizamos el trabajo, desde que nos cuentas tu objetivo hasta que recoges el vehículo con los ajustes documentados.
Nos cuentas qué uso le vas a dar al coche: track days puntuales, copa de promoción o simplemente mejorar el comportamiento en carretera. Con eso definimos el punto de partida y el presupuesto orientativo.
Antes de tocar nada, medimos la potencia real, revisamos la gestión electrónica y comprobamos el estado de frenos, suspensión y neumáticos. Así detectamos problemas que condicionarían cualquier mejora posterior.
Con los datos sobre la mesa, te presentamos un plan concreto: qué componentes se cambian, qué ajustes de geometría aplicamos y qué nivel de modificación de centralita recomendamos según tu experiencia y presupuesto.
Montaje de suspensiones, revisión de frenada, ajuste de geometría con equipos láser y reprogramación de la centralita. Cada paso se documenta con fotos y mediciones para que veas qué se ha hecho y por qué.
Comprobamos el resultado en banco y hacemos una sesión de ajuste fino: presiones, caídas y mapas de gestión se calibran para que el coche responda de forma predecible en tu primera salida.
Recoges el coche con un informe técnico completo: ajustes aplicados, valores de referencia y recomendaciones de mantenimiento. Si algo no te convence en pista, volvemos a revisarlo sin líos.
¿No sabes qué nivel de preparación necesita tu coche? Te orientamos según tu experiencia y el uso que le vayas a dar.
Ver nuestro enfoque técnicoProgramas de preparación
No vendemos kits genéricos. Cada coche entra al taller con una diagnosis previa y un objetivo de conducción concreto: tu nivel, tu presupuesto y el uso real que le vas a dar. A partir de ahí definimos un plan de trabajo por fases, con informes técnicos y seguimiento posterior para que cada modificación tenga sentido sobre el asfalto.
Trabajamos con marcas generalistas y deportivas, tanto para pilotos que se inician en track days como para equipos que compiten cada fin de semana. El resultado no se mide solo en caballos: se nota en la estabilidad en frenada, en la tracción a la salida de curva y en la confianza para buscar el límite.
Antes de tocar nada, medimos el estado real del motor y la electrónica. Así evitamos sorpresas y sabemos qué margen de mejora existe sin comprometer la fiabilidad.
Caídas, convergencia, avance y reglaje de amortiguación. Configuramos el tren de rodaje para que el coche sea predecible en curva rápida y estable en frenadas fuertes.
Reprogramamos la ECU con mapas específicos para circuito, priorizando la entrega de potencia usable y la protección del motor frente a temperaturas altas.
Pastillas, discos, latiguillos, silentblocks y rótulas. Sustituimos lo que realmente afecta al comportamiento dinámico antes de buscar más potencia.
Cada proyecto se documenta con datos de banco, ajustes aplicados y recomendaciones para la siguiente sesión. Hacemos seguimiento para que el coche rinda con seguridad.
Te decimos qué fases son prioritarias para tu objetivo y cuáles puedes dejar para más adelante. Sin recetas caras que no se notan en la pista.
¿Quieres ver cómo aplicamos estos ajustes en un proyecto real?
Nuestra metodología de trabajo Capacidades del taller