Cada preparación sigue un proceso ordenado para que sepas en qué punto está tu coche, qué se ha ajustado y por qué. Sin prisas, con mediciones reales y con un informe que explica cada decisión técnica.
Alcance y condiciones
Antes de empezar cualquier preparación conviene dejar claros algunos puntos. Así evitamos malentendidos sobre lo que se puede hacer, lo que depende de la base del vehículo y cómo se entrega cada proyecto.
Ningún trabajo de potencia o chasis se presupuesta sin pasar el coche por el banco y revisar el estado de los componentes de desgaste. Si la base no está sana, cualquier mejora pierde sentido y puede acortar la vida de otras piezas.
No todos los modelos admiten el mismo margen de modificación. La electrónica de gestión se ajusta dentro de parámetros seguros para el motor y el embrague original. Si buscas cifras muy altas, primero hay que reforzar mecánica.
Una puesta a punto para track days no es la misma que para una copa de promoción. Definimos el reglamento, el número de sesiones y el nivel del piloto antes de tocar nada. Cada configuración responde a un objetivo concreto.
Trabajamos con marcas generalistas y deportivas, pero no todas las piezas del mercado encajan bien entre sí. Si el cliente aporta componentes, verificamos la compatibilidad antes de montarlos y avisamos si algo no cumple la función esperada.
Cada intervención se documenta con mediciones antes y después, ajustes aplicados y recomendaciones de uso. El seguimiento posterior sirve para comprobar que el coche mantiene el comportamiento esperado tras varias sesiones.
Si el coche se usa también en carretera, avisamos de qué modificaciones afectan a la homologación y cuáles solo tienen sentido en circuito cerrado. El cliente decide el nivel de compromiso sabiendo las consecuencias legales.
El presupuesto se desglosa por fases: diagnosis, mano de obra, piezas y calibración final. No incluimos mejoras que no hayas aprobado previamente. Si durante el trabajo aparece un componente en mal estado que no se detectó en la revisión inicial, paramos y te avisamos antes de continuar.
Proceso de trabajo
Cada preparación sigue un orden claro para que sepas qué ocurre en cada fase, cuánto tiempo lleva y qué necesitamos de tu coche. Así evitamos sorpresas y ajustamos el trabajo a tu presupuesto y a tu nivel de conducción.
Hablamos de tu coche, del circuito donde quieres rodar y de tu experiencia. Definimos si buscas iniciación en track days o un coche para copas de promoción.
Medimos potencia real, temperatura de trabajo y estado de la gestión electrónica. Este informe previo marca el punto de partida y descarta problemas ocultos.
Te enviamos un plan con las modificaciones recomendadas: suspensión, geometría, frenada o centralita. Cada opción incluye su efecto esperado y el coste asociado.
Montaje y ajuste de componentes con control de par y revisión de desgaste. Documentamos cada cambio con fotos y mediciones para que sepas qué se ha hecho.
Verificamos el comportamiento en circuito con sesiones de ajuste fino. Comprobamos temperaturas de neumático, estabilidad en frenada y respuesta de la dirección.
Entregamos un informe técnico con los ajustes finales y recomendaciones de mantenimiento. Quedamos disponibles para revisar el coche tras tus primeras sesiones.
¿No sabes por dónde empezar? Revisa qué servicios cubrimos antes de pedir presupuesto.
Ver capacidades del tallerCronología del taller
Cada etapa de PistaPro responde a una necesidad real de los pilotos que vienen al circuito. Esta línea de tiempo resume los hitos que han definido nuestra forma de trabajar, desde el primer banco de potencia hasta la especialización en geometría dinámica.
Empezamos con un espacio reducido y un solo elevador. La prioridad era clara: ofrecer diagnosis fiable antes de tocar cualquier componente. El banco de potencia nos permitió medir el estado real de cada motor y evitar promesas vacías.
Acompañamos a dos equipos locales durante toda una temporada. Ahí aprendimos que la fiabilidad en carrera depende más de la revisión de desgaste y de la geometría que de la potencia bruta. Rediseñamos nuestro protocolo de puesta a punto antes de cada cita.
Dejamos atrás las reglas convencionales y montamos un sistema de medición por láser. Esto nos permitió ajustar caídas, convergencia y avance con precisión milimétrica, algo imprescindible para coches que buscan el límite en curva rápida.
Ampliamos el taller para dedicar una zona exclusiva a la modificación de centralitas. Trabajamos con marcas generalistas y deportivas, siempre documentando cada calibración con informes técnicos que el piloto puede revisar y archivar.
Formalizamos el acompañamiento posterior a cada track day. Revisamos datos de temperatura, desgaste de neumáticos y comportamiento de la suspensión para ajustar el coche de cara a la siguiente sesión. El objetivo es que cada salida a pista sea más segura y más rápida.
Cada proyecto empieza con una conversación honesta sobre objetivos, experiencia en circuito y presupuesto. No buscamos el coche más radical, sino el que mejor se adapta a tu forma de conducir y a las citas que tienes en el calendario.