Proceso de trabajo
Cada proyecto sigue un orden claro: diagnosis previa, definición del nivel de preparación, ejecución de los ajustes y verificación final. Te explicamos qué ocurre en cada fase y qué puedes esperar antes de dejar el coche en nuestras manos.
Cronología del taller
Cada coche que entra en el taller sigue un proceso definido. Desde la primera diagnosis hasta la entrega con el informe de puesta a punto, estos son los hitos que marcan el avance del trabajo y lo que puedes esperar en cada fase.
Lectura de datos de la centralita, comprobación de compresión y una pasada en el banco para conocer el estado real del motor antes de tocar nada.
Inspección de frenos, silentblocks, bieletas y neumáticos. Sustituimos lo que comprometa la seguridad antes de plantear mejoras de rendimiento.
Montaje de muelles o amortiguadores según el objetivo y alineación con equipos láser. Buscamos el equilibrio entre agarre y estabilidad en frenada.
Calibración de la ECU ajustando mezcla y encendido. El objetivo no es solo ganar potencia, sino que la entrega sea progresiva y fiable en circuito.
Rodaje de unos cientos de kilómetros para comprobar temperaturas, presiones y comportamiento en conducción real antes de la entrega.
Documentación con los ajustes aplicados, valores de geometría y recomendaciones de mantenimiento. Quedamos disponibles para revisar el coche tras tu primera sesión.
Una puesta a punto básica para track days suele completarse en dos o tres semanas. Los proyectos de competición con modificación de suspensión y electrónica pueden alargarse hasta seis semanas, dependiendo de la disponibilidad de componentes y de la carga del taller.
Dudas habituales antes de dejar el coche en el taller. Respuestas directas sobre plazos, documentación y qué incluye cada fase del trabajo.
¿No encuentras tu caso? Escríbenos y te confirmamos la respuesta en menos de 24 horas.
Contactar por consulta técnicaLa puesta a punto para track day se centra en ajustes de seguridad y comportamiento: pastillas de freno de mayor fricción, líquido de frenos con punto de ebullición alto, revisión de suspensión y una geometría adaptada a conducción deportiva. Una preparación completa añade modificación de centralita, suspensión regulable, jaula o arneses, y suele implicar un presupuesto mayor y más horas de banco. En la primera consulta definimos juntos el objetivo real: no es lo mismo una sesión ocasional que un campeonato.
Una revisión completa de suspensión con ajuste de caídas, convergencia y avance suele llevar entre 4 y 6 horas de taller, siempre que no haya componentes dañados que sustituir. Si además montamos muelles o amortiguadores nuevos, hay que añadir el tiempo de asentamiento y una segunda comprobación tras unos 200 km. En el presupuesto indicamos siempre el tiempo estimado y qué parte corresponde a mano de obra y a piezas.
Solo necesitamos la ficha técnica del vehículo y el permiso de circulación. Si el coche ha pasado por otro taller, agradecemos cualquier informe previo de banco o de alineación. Para coches que van a competir en copas de promoción, pedimos también el reglamento técnico de la categoría para asegurarnos de que los ajustes cumplen la normativa. No hace falta ningún otro papel.
Trabajamos con marcas generalistas y deportivas. La mayoría de nuestros proyectos son coches de calle que se usan en circuito: desde un Ford Fiesta ST hasta un BMW M2 o un Renault Clio Cup. Lo importante no es la marca, sino el estado mecánico y el objetivo de uso. En la diagnosis previa comprobamos si el coche tiene algún desgaste que pueda comprometer la fiabilidad antes de recomendar cualquier mejora.
Todos los trabajos de mecánica y electrónica tienen una garantía de 6 meses sobre la mano de obra y las piezas instaladas. Además, entregamos un informe técnico con los valores de geometría antes y después, y las lecturas de banco de potencia. Si en las primeras sesiones notas algo raro, te damos una revisión gratuita a los 30 días para reajustar pequeños desajustes que puedan aparecer tras el rodaje.
Sí, puedes seguir el proceso desde la zona de espera y pasar al taller cuando estemos realizando la alineación o la prueba en banco. Preferimos que estés presente en la fase de diagnosis para explicarte sobre el propio coche qué piezas muestran desgaste y por qué recomendamos un ajuste u otro. No obstante, si no puedes quedarte, te enviamos fotos y un resumen por escrito al final de cada jornada.
Fase de ejecución
Cada ajuste que hacemos en el taller responde a un objetivo medible: más agarre, mejor frenada o una entrega de potencia más predecible. Esto es lo que cambia en el coche y en tu conducción.
Antes de tocar nada, medimos la potencia real, la mezcla y las temperaturas de trabajo. Así evitamos modificaciones a ciegas y sabemos qué margen de mejora existe de verdad.
Resultado: un punto de partida documentado y sin sorpresas.
Ajustamos caídas, convergencia y avance según el tipo de neumático y el uso previsto. No es una alineación de calle: es una configuración pensada para curvas rápidas y frenadas fuertes.
Resultado: más estabilidad en apoyo y desgaste uniforme.
Revisamos pinzas, latiguillos, pastillas y el estado del líquido. Para un uso intensivo en pista, la fatiga del sistema se nota antes que en carretera.
Resultado: mordiente constante vuelta tras vuelta.
Modificamos la centralita con mapas específicos para el combustible y el uso que le vas a dar. Nada de subir potencia sin control: priorizamos la respuesta y la fiabilidad.
Resultado: entrega progresiva y motor protegido.
Regulamos amortiguadores, muelles y barras estabilizadoras según el peso del coche y el tipo de trazado. Buscamos que el coche transmita información sin castigar al piloto.
Resultado: un coche predecible en cada cambio de apoyo.
Cada intervención se documenta con datos, ajustes aplicados y recomendaciones para la siguiente sesión. Hacemos seguimiento para confirmar que todo rinde como esperabas.
Resultado: trazabilidad completa de tu inversión.
¿No sabes por dónde empezar? Revisa nuestra metodología de trabajo o consulta qué servicios cubrimos antes de pedir presupuesto.